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Mostrando entradas de agosto, 2020

Tiempo para mi alma.

  Es un deseo ferviente que nunca se apaga, que cobra más intensidad y que recorre cada espacio de mi cuerpo y de mi alma. Es como si me estuviera llamando a gritos y tocando a la puerta para que yo deje pasar las plantas y raíces que han nacido, pero que no conocen la luz del sol. Al igual que esa sensación de estar enamorado de alguien a quien no puedes sacar de ti, así es esta fuerza que me impulsa a usar mi valía para enfrentarme a lo desconocido y a lo que desde niña siempre quise. Pasan los años, y mi niñez ya está más lejos.

Celeste

Hace una semana compré uno de estos dispositivos que vienen con un lápiz, y que simulan todas las herramientas y materiales para dibujar y colorear. Emite el mismo sonido tranquilizante del grafito sobre el papel o de la acuarela con pincel. Aquí voy, explorando nuevos mundos. Claro, es evidente que ella es mi principal fuente de inspiración. 

Ella

Ella es como esa suave brisa en un día caluroso:  te refresca tanto que quisieras abrazarla sin despegarte de ella.  Su calor representa la inocencia que solo un ángel puede brindar  y sus ojos expresan el verdadero amor, como si no hubiera un mañana. Sin poder hablar, conozco sus miedos, sus deseos y su rabia.  Me protege a capa y espada, como si fuera su diosa,  y me enseña a comunicarme con gestos y miradas  para no aturdir su momento más preciado de silencio. Aunque no me dé cuenta, ella conoce cada parte de mí  y, con solo sentir mi aroma, relaja su cuerpo y se acuesta a mi lado.  No me cuestiona ni me reclama nada.  Ella es feliz así, con lo mucho o lo poco que yo le pueda dar. Con ella aprendí a disfrutar de una caminata,  del aire fresco fuera de casa  y de las caricias como signo de amor puro.