Los sentimientos se agitan, como las olas en el mar; la escritura los calma, los pone en su lugar. En cada línea un suspiro, un grito desesperado, un desahogo profundo, un secreto bien guardado. La vida es tan acartonada, tan monótona y tan gris que se llena de colores con solo escribir. Un escape a la rutina, un refugio interior donde mi alma se expande y encuentra su valor. La tinta me libera, me cura, me sana, y en el arte de escribir, mi esencia se transforma. Olvido los pesares y sentires que me perturban.
Pasión por las Palabras